Cómo encontrar el lugar propio
Las mujeres hemos asumido nuevos roles: trabajamos, estudiamos, tenemos una profesión. Pero no abandonamos los labores tradicionales y ocupándonos del hogar, de los chicos, hacemos las compras y asistimos a las reuniones escolares, por solo nombrar algunas de las múltiples actividades diarias. Entonces, en el afán de querer ser las mejores madres, esposas, y ama de casa, a veces nos olvidamos de nosotras mismas y empezamos a sentirnos llenas de preocupaciones y tensiones.
El primer paso para dejar de autoexigirnos es tener en cuenta que uno es un ser humano y por lo tanto hay muchas cosas que no vamos a hacer perfectas. Y entonces, hay que:
- Aprender a decir no sin sentirse culpable.
- Aprender a defenderse de los derechos propios.
- Aprender a quererse más a una misma, es decir, a elevar la autoestima.
- Aprender a poner condiciones.
- Aprender a admitir que los demás nos quieran, por lo que somos y no por lo que le damos.
- Aprender a no dejar nada importante por decir.
- Aprender a diferenciar lo que nuestro deseo de lo es un deseo impuesto por otro.


¿La homeopatía hace bajar de peso?
Según la opinión de la mayoría de los homeópatas serios, la homeopatía, por sí sola, no sirve para adelgazar. Por lo general se supone que en esta disciplina está la clave mágica para rebajar kilos. Pero ese pensamiento no hizo más que promover el negocio de oportunistas irresponsables que medican drogas prohibidas como las anfetaminas o sus derivados, además de hormonas, engañando a los pacientes y convenciéndolo de que se trata de preparados homeopáticos.
Los resultados han sido lamentables. Casos de intoxicación y hasta adicciones, con problemas graves de hipertiroidismo, entre otros trastornos.
Lo que sí puede hacer la homopatía es contribuir a disminuar la ansiedad, lo cual podrá a mediano plazo ser un gran avance en la lucha contra la sobrealimentación.

Cómo organizarse mejor
Hay que superar esa sensación de que falta tiempo (que produce desconcierto y enojo), porque con una buena organización se pueden hacer muchas cosas.
En un día cualquiera deberíamos encontrar tiempo no sólo para terminar el trabajo y dedicarnos a nuestra familia, sino también para relajarnos y llevar a cabo alguna actividad que nos ayude a desconectarnos de la rutina diaria.
¿Qué hacer?
Es muy importante no obsesionarse ni lamentarse cuando uno descubre ciertas limitaciones con las que no contaba y que le impiden llegar al final del día con la satisfacción de haber realizado todo lo planeado. Aunque es bueno tener un adecuado nivel de exigencias, en ocasiones no hay más remedio que bajar este nivel a intentar ser realistas con las propias capacidades.
No obstante, conviene aclarar que hay épocas en las que uno rinde más, está más centrado, tiene más vitalidad y energía y otras en las que todo se hace más cuesta arriba.
Organizarse requiere cierto entrenamiento y adquirir algunas habilidades, pero una vez conseguido, nos damos cuenta de la cantidad de cosas que somos capaces de hacer en un solo día.
Aunque es conveniente que cada uno tenga su forma particular de organizarse hay una serie de estrategias que pueden ser muy útiles:
- Intente levantarse con tiempo y sin agob io s, para empezar el día en forma relajada y sin apuros.
- Sea realista a la hora de planificar el día: or dene las tareas, realícelas una a una y sobre todo, evite hacer planes que no sea capaz de cumplir. Aprenda a decir “no”, y cuando vea que las obligaciones amenazan desbordarla, no dude en negarse y poner límites.
- Concéntrese en cada momento en lo que está haciendo, como si fuera la única cosa que tiene que hacer a lo largo del día y evite pensar en todo lo que queda para hacer.
- Si está centrada en una tarea y de pronto irrumpen en su mente preocupaciones, ideas nuevas para llevar a cabo, dudas, nuevos proyectos, etc, anótelos en un cuaderno. De esta forma se liberará de la preocupación por posibles olvidos y podrá seguir concentrada en lo que está haciendo.
- Aprenda a calcular el tiempo que necesita para cada actividad, sin sucumbir a las presiones de los otros. También a priorizar, que es elemental.
- Aunque esto ya lo debe haber escuchado, recuerde que el mundo seguirá dando vueltas aunque usted no esté. No se sienta insustituible y acepte todas las colaboraciones. Si éstas no llegan, delegue.








