Mayonesa para degustar
Publicado el Noviembre 13, 2007
Archivado en Alimentos y nutrición, Salud
Según cuenta la historia, a la mayonesa deberíamos denominarla «Mahonesa» como se la llamó originariamente allá por los años 1756-1760.
Se dice que en la Guerra de los Siete Años (1756-1760), los franceses atacaron la fortaleza inglesa de Saint Philip, en el puerto de Mahón, capital de la isla de Menorca. La operación estaba a cargo del famoso Duque de Richelieu y el ataque lo llevó a cabo el Coronel Rochambeau.
Para celebrar la gran victoria, Richelieu ofreció un banquete en su honor. El menú incluyó una salsa creada por el cocinero de Richelieu, con crema y huevo. Dicen que como no había crema la hizo con aceite de oliva y huevo, creando así una nueva salsa de gran aceptación. En honor a la victoria en el puerto de Mahón, fue llamada «Mahonnaise», luego se le cambió por «Mayo-nnaise» y en castellano le quedó mayonesa.
En realidad, es una emulsión grasa formada básicamente por aceite de oliva y yema de huevo, vinagre o jugo de limón y sal. Como otras salsas caseras, deben consumirse rápidamente, después de su preparación o bien conservarse en la heladera y en un frasco bien cerrado y no más de 24 horas. Se puede contaminar fácilmente y la peor de ellas es con salmonellas.
Las mayonesas comerciales son conservas que se pueden mantener en buenas condiciones por varios meses a temperatura ambiente. Una vez abierto el frasco, se pueden mantener en la heladera pero no más de dos meses.

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